Las Arribes salmantinas

Comarca del Abadengo Excursiones por las Arribes Cuaderno del viajero

 

     Está aún muy generalizada la imagen de que la provincia de Salamanca tiene un paisaje uniforme y monótono, con escaso interés paisajístico y turístico. Pero en la provincia hay paisajes muy diferentes e interesantes. Son espacios con morfología y características muy distintas. Así las tierras del sur provincial, accidentadas por montañas del Sistema Central y que forman las conocidas e interesantes sierras de Béjar, Francia y Gata, esconden un valioso patrimonio histórico-artístico que le han valido la declaración de Conjunto Histórico a Cuidad Rodrigo, Béjar y Candelario, y además por toda la comarca se pueden encontrar restos arqueológicos (como los grabados paleolíticos de Siega Verde) o una exquisita arquitectura popular (La Alberca, San Martín del Castañar o Mogarraz). Otro espacio es el del noroeste provincial, con la sorprendente, original e interesante zona fronteriza. Resulta así una provincia con un paisaje muy variado e interesante y con muchos y atractivos recursos turísticos, capaz de satisfacer, con creces, al visitante más exigente.

Situación de Las Arribes en Castilla y León. Pincha para ver un mapa con las comarcas de la provincia salmantina.     Precisamente las tierras del noroeste provincial son buena muestra de la diversidad paisajística salmantina y de sus interesantes y atractivos recursos turísticos. Esta zona, fronteriza con Portugal, es conocida junto con su homónima de Zamora como "Las Arribes". Concretamente las salmantinas ocupan los terrenos a todo lo largo de las orillas izquierdas de los ríos Tormes y Duero, hasta la entrada de este último en Portugal, por el término de La Fregeneda. Estas tierras comprenden fundamentalmente a dos comarcas, con notorias diferencias paisajísticas, causadas por la red fluvial y la desigual incidencia humana sobre el territorio, lo que acrecienta su interés paisajístico y turístico:

  • La Ribera de Campos, formada por la pelillanura del campo Charro, en Tierras de Ledesma y Vitigudino. Es para muchos el paisaje más típico de Salamanca, caracterizado por las inmensas dehesas destinadas a la cría de ganadería brava.

  • El Abadengo, que limita al norte con la anterior, en el encajamiento de los ríos Duero y Huebra. Agrupa a catorce municipios: Ahigal de los Aceiteros, Bañobárez, Bermellar de Camaces, Bogajo, Cerralbo, Fuenteliante, Hinojosa de Duero, La Fregeneda, La Redonda, Lumbrales, Olmedo de Camaces, San Felices de los Gallegos, Sobradillo y Villavieja de Yeltes; y está dividida en dos zonas: la sorprendente y original de la accidentada comarca de Las Arribes del Duero, delimitada al oeste por el río Águeda; y una pelillanura que ocupa el centro, este y sur de la comarca.

     Desde Salamanca, dos son los caminos fundamentales que nos adentrarán en esta zona: la carretera L-300 que conduce a Ledesma y Almendra; o la C-517, que une la capital con Vitigudino. Para acceder a Las Arribes desde otros puntos, lo podemos hacer desde Ciudad Rodrigo, por la L-324 hasta Lumbrales; o desde las Sierras de Francia y la localidad de Béjar, por la carretera C-525, desde Tamames, también a Vitigudino (si quieres, puedes dirigirte desde aquí a consultar un mapa de carreteras de la zona).

   
 

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  • Paisajes
Cascada del Pozo de los Humos. Pincha aquí para ver otra foto más detallada.

     Esta zona de Salamanca cuenta con unos impresionantes atractivos naturales, desconocidos fuera de la provincia e ignorados incluso por much@s salmantin@s. Son tierras con suave y larga pendiente hacia los ríos. En las más alejadas de las corrientes se asientan los núcleos urbanos, y las inmediatas a ellas son escarpadas, de bruscas pendientes y exuberante vegetación subtropical. En los extremos de la zona, desde los 700 metros de altitud de la presa de Almendra, en la zona norte de la comarca, se baja hasta los escasos 300 de La Fregeneda y 130 del Muelle de Vega de Terrón. Nos sorprenderán las grandes obras realizadas durante millones de años por la madre naturaleza y las no menos majestuosas obras humanas. Y como colofón su fusión en la comarca del Abadengo.

  • La Almendra, con las impresionantes moles de hormigón que conforman sus embalses; Trabanca y Cabeza de Framontanos son la puerta norte de entrada a Las Arribes salmantinas. Desde aquí, todo comenzará a sorprendernos: paisajes impresionantes, suave climatología y flora mediterránea con naranjos, limoneros, almendros, vides y olivos en plena meseta castellana.

  • En Villarino se hace patente la belleza agreste y abrupta de la naturaleza, en lugares como Entrambasaguas, donde el Tormes se entrega al Duero; el Teso de San Cristobal, lugar de retiro religioso; la Peña Oscilante, la del Pendón; el teso de la Bandera o el balcón de la Faya.

  • En el majestuoso horizonte de Pereña la mirada se pierde en la ermita de la Virgen del Castillo, desde donde se contempla un asombroso paisaje con el Duero a sus pies. En las Cachoneras del Uces, al acercarse hacia Masueco, se forma la cascada del Pozo de los Humos, una de las más bellas y espectaculares de toda la Península, ya que en ella el agua cae desde más de 200 metros de altura.

  • En Aldeadávila hay multitud de puntos desde donde, a través de los profundos tajos sobre el macizo granítico, a muchos metros de profundidad, se divisa el transcurrir del Duero, como el Picón del Aguila, el Picón de Felipe, la Puerta de Rupurupay, Fuente Frasquito, el Caracol, Estrongajal, Rupitín o el Salto, que son lugares de espléndidas vistas.

  • En Mieza destacan el Mirador, el Balcón de La Code, la Peña de la Salve, la Peña el Águila y El Carrascal.

  • Barruecopardo es famoso por sus mimas.

  • En Vilvestre se puede disfrutar de hermosas vistas desde Monte Gudín y el Castillo de la Orbona, pero también es muy importante su taller neolítico.

  • En Saucelle destacan las vistas desde Los Silos, el Peñedo, el Puerto de la Molinera, el Cachón de Camaces y el Poblado de El Salto, en una zona poblada de naranjos, limoneros y chumberas.

  • En Hinojosa se puede disfrutar de la CaTramo ferroviario entre La Fregeneda y Portugalbeza de San Pedro, con las ruinas de un antiguo castro ibérico, el Moncalvo y la Peña de la Vela.

  • En La Fregeneda encontraremos los veinte túneles que posibilitaron la continuación del ferrocarril hacia Portugal por el singular paraje de Vega Terrón, puerto deportivo y único fluvial de nuestro país; o los lugares denominados Peña Redonda, La Torreta y Tumbo la Caldera, sin dejar de mencionar la mina de estaño, junto al Duero, en donde brota agua sulfídrica a elevadas temperaturas.

     La Ribera de campos tiene escasas condiciones para la agricultura, lo que explica la conservación de sus montes de encinares y robles con pastizales, base de su secular dedicación y paisaje ganadero. Con morfología ondulada en la que emergen algunos cerros por la resistencia de sus materiales y la menor incidencia de la red fluvial del Tormes, cuyo curso delimita esas tierras por el Norte y las separa de las zamoranas de Sayago. Es un territorio con paisaje sencillo, sobrio, frecuentes afloramientos rocosos sobre los que destacan algunos cabezos y cuetos, pueblos y ermitas que gozan de un privilegiado emplazamiento. L. Cortés describió así el paisaje de la Tierra de Ledesma, extensivo a la de Vitigudino: "Es el campo de Ledesma tierra de entraña rocosa, con una leve capa de tierra vegetal, en la que afloran frecuentemente berruecos, cuya rudeza atemperan los verdes y grisáceos musgos y líquenes primaverales que a ellos se agarran". Los pueblos y caseríos de las dehesas reflejan su vinculación con el paisaje, al estar construidos con las rocas del entorno. Son un interesante elemento del paisaje las paredes de cortinas, huertos y prados que, cual tela de araña, contornean los pueblos para proteger dichos espacios. Sobre el pétreo caserío todavía destaca la sólida torre o campanario de la iglesia, aunque cada día es mayor la competencia de edificios hechos sin respeto alguno al medio natural, la geografía y la historia. También los caseríos de las dehesas han visto alterada su secular adecuación al entorno con las nuevas construcciones.

     La red fluvial, elemento fundamental del paisaje del noroeste. El Parque Natural de Las Arribes es un importante elemento paisajístico del NO provincial, sobre todo en El Abadengo. Ha provocado su sorprendente e interesante morfología, microclima, flora y fauna. La arteria principal es el Duero que las cruza antes de entrar en Portugal. Tras un tranquilo discurrir hasta Zamora, por su fértil Ribera, empieza a encajarse poco después, adquiriendo su cauce una configuración e incidencia paisajística muy diferentes al tramo anterior. En los algo más de 100 km, la mayor parte en Salamanca, hasta su entrada en Portugal, pasa de los 630 m de altitud a 120 m en la frontera. Se encaja intensamente en el escalón berroqueño de la Meseta, formando un cañón con paredes casi verticales de hasta 500 m. El resultado es una morfología peculiar , sorprendente, única en la península, con gran interés turístico y que nadie espera encontrara cuando llega hasta aquí desde Salamanca o Zamora.

     Este espectacular encajamiento del Duero obliga a que hagan otro tanto los afluentes salmantinos, surgiendo un paisaje accidentado, original e interesante. Todos pasan antes por tierras del Campo Charro en las que también tienen destacada influencia morfológica y geográfica. Esto se acrecienta en las comarcas fronterizas, al acentuar su paisaje con el encajamiento citado. Ejemplo de este singular comportamiento e influencia paisajística es el Tormes, que discurre plácidamente a su paso por la capital. Poco antes de pasar por Ledesma empieza a encajarse y, en los 55 km hasta su desembocadura desciende más de 400 m, lo que supone tener en este tramo final una pendiente superior a la del curso alto en tierras abulenses y un encajamiento similar al del Duero.

Algunos pueblos de Las Arribes salmantinas. Pincha sobre la imagen para ver una presentación con fotos del entorno de esta zona y de la Comarca del Abadengo.     La singular, sorprendente y atractiva morfología fluvial de las comarcas fronterizas acrecienta su interés turístico con la existencia de un microclima, flora y fauna de gran interés, consecuencia de ser las únicas tierras de Castilla y León a menos de 200 m sobre el nivel del mar. Se explica así que hayan sido declaradas parque Natural, con las consiguientes ventajas para el turismo, si se sabe hacer un aprovechamiento racional y sostenible de los interesantes recursos turísticos existentes. 

  • Recursos

     Con ser muchos e interesantes los recursos turísticos del medio natural en el NO salmantino, sobre todo en la comarca de El Abadengo, no acaban con lo expuesto, sino que hay otros muchos no menos atractivos que los citados antes, derivados de la secular vida humana. El antiguo poblamiento de estas tierras, su importancia histórica por su condición fronteriza, el que pasara por ellas una importante ruta, paralela a la Vía de la Plata que enlazaba con Zamora, Ledesma y Ciudad Rodrigo y unía entre sí las tierras del antiguo Reino de león, las extraordinarias condiciones para la producción hidroeléctrica, la escasa altitud del Duero al entrar en Portugal, su navegabilidad, son otras tantas causas de que aquí haya otros muchos e interesantes recursos turísticos. Exponer y describir todos estos recursos se sale de los objetivos de este trabajo. Pero basta una relación de los mismos para darnos cuenta de su abundancia, diversidad e interés. Unidos a los del medio natural, se ratifican tales características y confirman ser ciertas las grandes posibilidades turísticas del NO provincial. Entre los recursos del Patrimonio Histórico-monumental en el NO provincia, destacan los siguientes: 

     Patrimonios y monumentos: Además de los lugares hasta ahora citados, toda la zona y sus municipios están salpicados de diversos e interesantes elementos con valor artístico y monumental, como iglesias, ermitas, mansiones, fuentes romanas, pinturas rupestres, talleres neolíticos, castros ibéricos... todos ellos en lugares privilegiados, como la riqueza histórico monumental de Puente Mocho. Los restos arqueológicos más destacados son las murallas de Ledesma, Aldeadávila y Saucellle; dólmenes y verracos; castros de las Merchanas, cabeza de San Pedro, Yecla, así como las construcciones monumentales de Aldeadávila, Mieza, Hinojosa de Duero, Lumbrales... y fortificaciones militares: las de Ledesma, San Felices de los Gallegos (que fue declarado conjunto histórico-artístico en 1.966), Sobradillo y ruinas y restos de varios castillos de la zona. También es vistosa la línea de ferrocarril desde La Fuente de San Esteban hasta Barca d'Alva, sobre todo el tramo desde Villavieja de Yeltes, declarada B.I.C. 

Puerto fluvial de Vega Terrón     Paisaje humanizado: Diferentes tipos de paisajes con interés turístico: dehesas en Tierras de Ledesma y bancales en las Arribes del Duero. El emplazamiento de los pueblos se da en lugares altos sobre el curso de ríos cercanos y con buenas vistas. La arquitectura popular se basa en interesantes caseríos con construcciones adaptadas al medio natural, recursos y características histórico-culturales propias. Con el paisaje rural se combinan modernas instalaciones, como el balneario de Ledesma y las hidroeléctricas: unas gigantescas presas y centrales, como las de Almendra, Villarino, Aldeadávila y Saucelle. También hay otros lugares que permiten la navegabilidad fluvial: el puerto de Vega Terrón, los paseos turísticos en barco por el Duero y la posibilidad de practicar deportes náuticos.

     Gastronomía típica: Hay buenas materias primas y buenos caldos, con una cocina tradicional interesante. El plato fuerte lo constituyen, como en toda la provincia, las carnes de cabrito, lechazo o ternera, como chuletones y solomillos, que a la brasa o en sabrosos guisos, centrarán nuestras incursiones gastronómicas. Excelentes son los embutidos, entre los que son tremendamente apetitosos los chorizos y salchichones. Buenos caldos de La Ribera acompañarán tan suculentos manjares. Un buen queso de alguna de las muchas cooperativas productoras de la comarca, fabricados artesanalmente en todos los pueblos, entre los que son afamados los de Hinojosa de Duero, ofrecerá un aromático y apetitoso epílogo a la comida, que no podrá terminar sin paladear las deliciosas y abundantes muestras de la repostería local. Las pelillanuras, los repelaos, el piñonate y el queso de almendra, producidas con los cercanos productos de la tierra, entre los que destaca la almendra, alcanzan calidades afamadas en Salamanca. También son importantes los bollos, rosquillas, bizcochos, hojaldres, mantecados, magdalenas (Yecla), floretas, perronillas, repelaos (Villares, Villavieja, Arribes del Duero, etc.) y por supuesto las obleas de Cipérez. No abandonamos este apartado, sin hacer una nueva mención al ya conocido "hornazo" que protagoniza las celebraciones campestres: una especie de empanada rellena de chorizo, lomo o jamón, con la variedad de pan dulce en las de las Arribes del Duero más septentrionales, como en la zona de Aldeadávila. Pero si lo que quiere es adquirir algún producto agroalimentario de calidad no dude en visitar alguna de las antes mencionadas cooperativas vitivinícolas locales y saborear alguno de los excelentes caldos que salen de sus bodegas. También podrá comprara aceite de oliva y suculentos quesos de oveja.

     Tradición: El calendario festivo aparece repleto de fiestas y celebraciones que muestran interesantes escenas y ritos de originalidad. Los elementos comunes en toda la zona es el toro, con encierros, capeas y corridas, aveces en plazas configuradas por carros, como las de San Felices de los Gallegos (El Noveno: 11 y 12 de Mayo), Hinojosa (24 de Junio), Villarino (16 de Agosto), Aldeadávila (24 de Agosto) y Lumbrales (tercer sábado de Agosto). Son famosas también las Romerías en ermitas ubicadas en espectaculares miradores naturales, Las Madrinas, con bailes y subastas de roscones, en Saucelle (primer domingo de Octubre); la de la Virgen del Árbol, en Mieza (8 de Septiembre); la de la Virgen del Castillo, en Pereña (14 de Mayo); las Candelas y del Almendro, en La Fregeneda, la de la Santa Cruz de Masueco y las carreras de cintas o bailar la bandera. También es tradición en prácticamente todos los municipios salir al campo el Lunes de Aguas para comer el hornazo. Todos ellos son excelentes modos de acercarse a la particularidad y riqueza cultural del NO provincial.

Municipio de Ledesma     Artesanía: Encontrará maestros artesanos de la talla en Bogajo, de la piel y el cuero en Villavieja de Yeltes, Lumbrales y El Cubo de don Sancho, telares en Lumbrales y rejería y canteros también en Villavieja de Yeltes. Se realizan bordados, encajes y puntillas en todos los pueblos de la zona, así como cestos y banastas de mimbre. Son muy conocidas las mantas de tiras de Masueco y Lumbrales; las botas de cuero, para meter el vino, de Villarino; y los trajes típicos, sobre todo el de Aldeadávila.

     Actividades: Las excursiones, el senderismo, el turismo rural o la fotografía son algunas de las actividades que se pueden practicar en la zona. Pero sobre todas, sobresalen la caza menor, abundantísima en conejos, liebres, perdices y tórtolas; y la pesca en los embalses de Almendra (carpas y black-bass), Aldeadávila y Saucelle (barbos, bogas, carpas y anguilas) y en los ríos Uces y Camaces (cangrejo y sardas) y Huebra y Águeda (barbos, bogas y anguilas).

[ Ver folleto turístico ]

Fuente: Departamento de prensa y de turismo de la Diputación de Salamanca. Más información: Enlaces.