Los habitantes de Bogajo, apodados con el término "delicados", son poco menos de 200, dedicados sobre todo a la agricultura y la ganadería. Aunque, eso sí, en la época estival se supera con creces esa cifra gracias a los veraneantes que vamos allí desde diversos lugares de España como Albacete, Ávila, Barcelona, Burgos, Guipúzcoa, Madrid, Málaga, Mallorca, Melilla, Salamanca, Segovia, Valencia, Valladolid, Vizcaya... e incluso Andorra y Francia. Como ya he dicho, el término municipal tiene 32,9 kilómetros cuadrados de extensión (aunque el núcleo rural sólo ocupa 2 ó 3) que se sitúan a orillas del río Huebra (véase la sección ¿Huebra o Yeltes?). Para acceder al núcleo rural desde el este hay que cruzar un antiguo puente romano de siete ojos que lo atraviesa y que fue arruinado en la Guerra de la Independencia. En ese punto el río deja de ser el Huebra para recibir las aguas del Yeltes, que junto con el Águeda, son los ríos que delimitan la extensión de la localidad a este y a oeste respectivamente. El clima de la zona es Mediterráneo, con unas precipitaciones medias de 600 mm y una temperatura media de 11,5 ºC durante el año, aunque la acentuada sequía estival hace que ésta aumente considerablemente. En la obra "Viaje a la Tierra de Ciudad Rodrigo" el escritor Juan Carlos Zamarreño Domínguez describe su llegada a Bogajo diciendo "Desde Yecla nos dirigimos hacia Bogajo, por una paisaje de dehesas, sierros -como llaman por estas tierras a los montes de cuarcita- y pequeños ríos. Entre ambas localidades atravesamos el río Huebra por un hermoso puente, de tablero apuntado en el centro y con una traza ligeramente curva (...)". El municipio cuenta con algunas edificaciones antiguas, como las religiosas, entre los que destacan la Ermita del Santo Cristo del Humilladero, situada a las afueras en dirección sur; y la iglesia parroquial, situada en el extremo norte, y que está dedicada a Nuestra Señora del Peral (patrona de la localidad), por lo que en su altar mayor se encuentra una figura de la misma, entre otras esculturas de calidad, como la de Nuestra Señora del Rosario (la imagen de la patrona también aparece en la parte izquierda del Escudo de Armas, y se llama así porque, según la leyenda, se apareció sobre un árbol de este tipo). El templo cuenta con un retablo barroco formado por seis tablas pictóricas con gran valor artístico, que fueron restauradas por Bellas Artes en el año 2003. El actual párroco de Bogajo, que tiene la sede en el vecino pueblo de Bañobárez (ambos pertenecientes a la Diócesis de Ciudad Rodrigo) fue designado en 2004, y sucede a José Manuel San Marcelino Plaza, un sacerdote que estuvo aproximadamente quince años en el municipio. Precisamente este sacerdote comentaba que los feligreses de Bogajo son personas "piadosas y que corresponden a la parroquia". Debe tener razón, porque la parroquia cuenta con una buena estructura en cuanto a organización. Hay un grupo de limpieza que se encarga de cuidar el templo, una junta económica para el tema de cuentas y dos cofradías: una de ellas es la dedicada al Santísimo, formada por doce personas aproximadamente. Esta agrupación celebra la "minerva" una vez al mes, que consiste en la exposición y procesión del Santísimo en el interior de la iglesia. También existe la cofradía de la Veracruz. Sus miembros se encargan de acompañar y enterrar a las personas cuando fallecen. El párroco, además de celebrar la Eucaristía, se encarga de impartir catequesis. Los niños son monaguillos durante la misa de los domingos que es a la una de la tarde.
Siguiendo con la descripción del municipio, diremos que al salir del mismo por el oeste, al lado del cruce hacia Cerralbo, hay un caño de piedra en el que se da de beber a los animales, junto al que se encuentra la escuela, y desde hace algún tiempo, un campo de fútbol y un parque con columpios que se construyeron para los niños. Pero el sitio más importante del pueblo es la Plaza, en la que se sitúa el Ayuntamiento, y en la que se ha construido un gran mosaico de piedra en el suelo formando la imagen del botón charro, principal símbolo salmantino (e imagen de fondo de la web). También hay plantado un álamo, debido a una tradición que data de hace bastantes años. Actualmente se está construyendo aquí una casa rural para albergar a l@s posibles turistas que vayan de paso por el pueblo.
En cuanto a la cultura, existe una asociación llamada "Ognedaba" fundada en el año 2000 y que desarrolla actividades para recuperar los bailes y las fiestas tradicionales de la comarca y potenciar el interés turístico del pueblo. Por ello se ha creado un grupo de danzas que ensaya el baile charro típico, para después hacer exhibiciones por los distintos pueblos de los alrededores. Para estos espectáculos lucen el traje típico charro, que consta de saya, mandil, faltriquera, cintas, pañuelo, rebozo y velo. El grupo está formado por habitantes del propio municipio, tanto muchachos como adultos. Esta asociación también logró celebrar a modo de recuerdo el "día de la siega" a la antigua usanza, es decir, con trillos de madera tirados por burros o caballos. Eso sí, para ver en imágenes todo lo comentado aquí, no dejes de visitar la Galería de fotos y ver el Documental para televisión del municipio, ubicado en la sección Vídeos. |